Creía haber compartido esta serie aquí en el blog, pero parece que no fue así. Se trata de una serie de ciencia ficción escrita y dibujada por el brasileño Luiz Eduardo de Oliveira (Río de Janeiro, 1944), que trabaja fundamentalmente para el mercado franco-belga, más conocido en el mundo de la BD por su seudónimo de Leo. Se trata de una serie que consta, hasta el momento, de seis ciclos, cada uno de los cuales consta a su vez de varios álbumes. En esta ocasión comparto el primero de ellos, que lleva el nombre de Aldebarán.
Esta serie la leí hace ya varios años y me gustó tanto que me compré la edición integral de este primer ciclo y todos los que se han publicado hasta ahora. Debo decir que la ciencia ficción es un género que me gusta mucho en literatura, aunque no tanto en la historieta. Quizás porque muchas de las historietas de ciencia ficción, como también muchas de las novelas, son poco innovadoras en cuanto a imaginar los mundos futuros. Por lo general, suelen replicar en el futuro los mismos modos de vida, prácticas y creencias del tiempo presente. Se conforman con imaginar desarrollos tecnológicos, pero sin que la sociedad y la cultura hubiesen evolucionado. Por supuesto, no son todas las novelas así de simples, pero muchas incurren en esos errores. Suponen que la evolución sólo implica procesos de aprendizaje en el plano técnico-material y dejan de lado la cuestión de los procesos de aprendizaje en el plano práctico-moral. En ese sentido, la evolución no sólo significa cambios en la tecnología, sino también en las instituciones, en las relaciones humanas, en los sistemas de creencias, etc. Al menos así es como las teorías actuales de la evolución social plantean estas cuestiones, no en términos literarios sino científicos.
En televisión vi hace muchos años una estupenda serie que se llamaba Life on Mars. Es una serie británica del 2008 y que narra la historia de un detective de Manchester (creo que era de ahí) que por accidente retrocede 30 años en el tiempo. Lo interesante de la serie no era tanto el que el detective se enfrentara a un mundo con una tecnología más atrasada a la que él estaba acostumbrado, sino que lo fundamental era cómo debía enfrentarse a una sociedad en la que las costumbres, las instituciones policiales, las normas en materia de investigación, entre otras, estaban atrasadas con respecto a lo que él estaba acostumbrado. Eso era lo que hacía interesante a esa serie de televisión.
Pues bien, menciono todo esto porque desde que leí el primer álbum de esta serie de Leo me pareció que estaba ante alguien que lograba, en cierta medida, romper con esa forma simplista de concebir los mundos futuros. Algo que aquí se puede apreciar en la forma en que la muchacha protagonista de la historia vive su afectividad. A propósito de esto que señalo, me permito recomendar una trilogía de un escritor de ciencia ficción canadiense, Robert Sayer, compuesta por los libros "Homínidos" (2002), "Humanos" (2003) e "Híbridos" (2003) en la que un científico neandertal pasa desde el universo paralelo en el que esa especie ha sido la que se impuso en la Tierra, a nuestro propio universo, en el que han sido los humanos quienes se impusieron e hicieron que los neandertales se extinguieran. El asunto es que Sayer trabaja muy bien esto que digo respecto a cómo las diferencias en el tiempo y, en el caso de la trilogía de Sayer, entre universos que siguieron una evolución tan diferente, se manifiestan fundamentalmente en términos sociales y culturales. No quiero contar detalles, por si alguien prefiere leerlas, pero es realmente interesante y muy entretenida, además, esa obra de este escritor canadiense.
Volviendo a la serie sobre los mundos de Aldebarán, esta narra la experiencia de una comunidad de humanos que colonizaron el planeta Aldebarán, pero en el que terminaron perdiendo contacto con la Tierra. De pronto se ven enfrentados a una catástrofe, nombre del primer álbum de la serie, debido a una criatura marina que encierra muchos misterios y que cautiva a los personajes principales de la serie, especialmente a la pequeña Kim, una adolescente que se terminó convirtiendo en el principal personaje de la historia.
El estilo de dibujo de Leo no gusta a todo el mundo porque sus dibujos son algo hieráticos. Sin embargo, creo que es un problema secundario con respecto a la capacidad de construir atmósferas y de atrapar al lector en la historia que construye. Tal como lo dice Moebius en el prefacio a esta edición, ha surgido una verdadera secta de fanáticos de Aldebarán. Aunque no es mi caso, por cierto, he de reconocer que la serie me cautivó desde el inicio.
Una curiosidad es que la edición en inglés que se publicó hace unos años en Estados Unidos recurre a la censura, especialmente en los desnudos que aparecen de vez en cuando en los álbumes. En todo caso, no se trata de una serie erótica ni mucho menos. Pero me llamó la atención lo puritano del editor estadounidense. Supongo que se explica por leyes acerca de productos culturales orientados al público infantil. Suele suceder que la historieta sea considerada un producto para infantes.
La edición digital de esta serie se la debemos al compañero Tiranoyo, del CRG. Se trata de la edición en castellano más reciente de esta serie, la de ECC. Yo tengo la de Glenat, también en castellano, que es de un tamaño muy reducido. En ese sentido, agradezco a Tiranoyo el poder releer la serie en un monitor de mayor resolución que la que me permite mi edición en papel. Mi vista lo agradece. Pero no se diga más. Disfruten de una buena lectura de esta muy interesante historieta.
Descargar Los mundos de Aldebarán ciclo 1















