La historia comienza con una escena que me recordó la vieja película de Sergio Leone, "Érase una vez en el Oeste". Quienes la hayan visto, recordarán la escena de la espera del tren que traía al personaje protagonizado por Charles Bronson. Aunque no es igual, también esta historieta comienza con la espera de un tren, pero que trae el dinero que estaba destinado para reconstruir una iglesia en el pueblito de Church Hill. Ambientada hacia fines de la Guerra de Secesión, vemos a una mujer de bastante carácter, cuyo esposo sudista se encuentra prisionero en el fuerte Mac Laglen, dispuesta a rescatar a su cónyuge a como dé lugar, no dudará en asaltar el tren para quedarse con el dinero y así poder reclutar un ejército con el que poder rescatar a su esposo de las garras del ejército nordista.
El guion de esta serie es de los franceses François Capuron (1964) y Fred Duval (1965). El dibujo, por su parte, es obra del también francés Fabrice Jarzaguet (1971). Si bien el guion es entretenido, me pareció que algunos personajes están demasiado estereotipados y la historia es un poco fantasiosa, en el sentido de que ocurren hechos más bien improbables. Por su parte, el fibujo no es de mi total agrado porque lo encuentro muy influenciado por el manga. Algo como lo que le sucedía en sus inicios a Enrico Marini. Ahora, lo que me parece menos logrado es el color, que es obra de la francesa Isabelle Rabarot (1957), en los tres primeros tomos de la serie; y de la belga Scarlett Smulkowski (1954). Encontré que los colores le restan calidad a la serie porue son colores muy artificiales. De hecho, la portada del integral pareciera estar muy saturada o con demasiado contraste, pero me parece que es el problema del color, en general.
Como sea, la serie tiene muchos admiradores, de manera que vale la pena leerla. El trabajo de edición digital fue, comme d'habitude, del compañero xavib, a quien agradezco el poder leerla en mi iPad.


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