viernes, 2 de noviembre de 2018

Mampato 227 [Mayoneso]



Aunque no alcancé a terminar de digitalizar mis Mampato en la fecha que me había propuesto, seguiré mientras pueda. En lugar de plazos, trabajaré en base a una meta. Y en esta oportunidad comparto el número 227, que en su portada hace referencia al reportaje central que trata sobre los tiburones.

Podrán también leer la continuación de la historieta de Mampato y Ogú en el Lejano Oeste, a Oso Blanco, las páginas de la Historia de Chile de Ruiz-Tagle y una historieta sobre Atila que no tiene acreditada su autoría. Ojalá disfruten de este número que, como siempre, he preparado con esmero para poder apreciarlo en alta resolución y cuyo mampatograma está limpio para disfrute también de los aficionados.


jueves, 1 de noviembre de 2018

Las historias de Mampato por Óscar Vega


Finalmente fueron publicadas las historietas de Mampato dibujadas por Óscar Vega y editadas por primera vez como álbumes por la editorial Planeta Cómic. Ayer mismo pasé por la librería para sumarlas a mi biblioteca. Lo primero que diré es que la edición es de muy buena calidad en cuanto a encuadernado, tapas y papel. Son de tapas duras, con cuadernillos cocidos, en lugar de ese termolaminado que suele durar muy poco. El olor de la tinta es, obviamente, irresistible. Fue impreso en China.

En este primer volumen vienen las primeras cuatro páginas de la primera historieta del pelirrojo que fue dibujada por Óskar. Junto con ella, viene la historia de la Atlántida, la del planeta maligno, la del fondo del mar (donde sale Poseidón), y algunas historias cortas, como la de Mampato en la playa, por ejemplo. Además, vienen varias páginas con ilustraciones de Oskar como acuarelista y como dibujante y un prólogo de Eduardo Armstrong hijo y otro del escritor y guionista Francisco Ortega. Este último plantea aquí la tesis de que hay dos universos de Mampato, al modo de dos realidades paralelas pero que no se intersectan: el universo de Mampato de Oskar y el universo de Mampato de Themo. Cada uno de esos dos Mampato no tiene recuerdos de las aventuras vividas por el otro en su universo paralelo.

Como se puede apreciar en las páginas que comparto aquí arriba, las historietas no fueron re-coloreadas como lo hizo Themo con las ediciones de Dolmen, en base a acuarela. Los colores son de los denominados como "color aplicado" y son los mismos que conocimos en la revista. El inconveniente es que, al no contar con las planchas originales en blanco y negro, lo que hicieron fue escanear páginas de revistas y eso se nota. Sin parecer pedante, creo que algunas de las ediciones digitales que he compartido aquí en el blog han quedado mejores que las que han sido editadas por Planeta. Se nota demasiado que son páginas escaneadas y en algunas páginas los colores aparecen muy saturados para mi gusto. Algo que nunca me ha gustado es cuando el color de pelo de Mampato resulta indistinguible del color de su cara. Como pueden ver en la página correspondiente a la historia en el fondo del mar, Mapato parece que viniera saliendo de un solarium en el que se le pasó la mano exponiéndose a los rayos UV. Es una lástima. Leí que Félix Vega se demoró varios meses restaurando estas páginas pero estoy convencido que pudieron haber quedado mejores.


En el segundo volumen vienen dos prólogos sobre Oskar, uno de ellos escrito por su hijo Félix y el otro por Claudio Aguilera, jefe del Archivo  de Láminas y Estampas de la Biblioteca Nacional, quien está organizando una interesante exposición sobre los 50 años de la revista. Luego vienen la historia de la civilización enigmática, la de los piratas (esa cuando Mampato se encuentra con un niño idéntico a él), la historia del túnel del tiempo y la de los verdines. En este último caso, Félix Vega redibujó aquellas páginas finales que fueron dibujadas por alguien que no se sabe aún quién fue. Creo recordar que dijimos que había sido Lukas, pero según Félix no fue él y no se sabe quién pudo haberlo hecho. Como sea, Félix las redibujó pero su resultado tampoco está a la altura del resto de esta historia de Oskar, en mi opinión.

Cada portada para cada una de las historietas de Oskar intentó imitar el estilo de las portadas de Mampato. Muchas de ellas fueron, efectivamente, ilustraciones de Oskar que aparecieron como portadas de la revista pero otras fueron construidas para esta edición con alguna viñeta que sirviera de motivo para la portada. Para mi gusto, el resultado de estas portadas es más bien discreto. Lo pueden apreciar en la página de aquí arriba, correspondiente a la historia de la civilización enigmática.


Persiste también el problema de los colores saturados y faltos de brillo y luminosidad. Ver las páginas de esta historia da la sensación de estar ante algo que está en llamas. Por el predominio de las tonalidades rojizas, tal como se aprecia aquí arriba.


En ésta se puede apreciar cómo fue redibujada la historia de los verdines. Félix Vega dijo que siguió fielmente el guión o la idea que su padre tenía pensada para concluir esta historia. De todos modos, la calidad del dibujo no es muy buena y eso que Félix Vega es un gran dibujante.

Pero esta edición en do tomos sigue siendo una extraordinaria noticia para los admiradores de Oskar. El material adicional es muy interesante, aunque uno queda con gusto a poco. Por ejemplo, me habría encantado que se incluyera la historia de Tantán, el nicho que cae en el Amazonas. habiendo sido publicada en Mampato, debió haber sido incluída como parte de este material adicional. No sé si la podremos ver alguna vez en una edición de esta calidad. Por su parte, el sólo hecho de tener en dos volúmenes de 136 y 160 sesenta páginas las aventuras mampatinas dibujadas por el recordado ilustrador y dibujante del primer Mampato, es de por sí un motivo de enorme alegría. Es cierto que mis expectativas eran muy altas y por eso he señalado algunos problemas que le veo a esta edición. Pero siendo una edición con materiales de calidad, vale la pena comprarla y atesorarla como parte del legado mampatino.

El precio de cada tomo es de $16.000 en la librería Metales Pesados, que es donde los compré yo.  Entiendo que por Buscalibre salen algo más baratos. Como la Navidad no está tan lejos, bien uno puede adelantarse su propio regalo con esta ansiada edición.

martes, 30 de octubre de 2018

¡Felices 50 años de Mampato!



Hoy se cumplen exactamente cincuenta años desde que vio la luz una de las mejores revistas hechas en esta larga y angosta faja de tierra; la revista Mampato. A su vez, se cumplen exactamente diez años desde que inicié este blog cuyo propósito era ofrecer un espacio dedicado a compartir nuestras impresiones, experiencias y recuerdos de aquella brillante iniciativa que fue posible gracias a un gran hombre, como fue Eduardo Armstrong. Sin él, sin su entusiasmo y sin su empeño, no habría sido posible que los niños y jóvenes chilenos pudieran disfrutar durante casi una década de esa entrañable revista a la que aún hoy recordamos con cariño y mucha nostalgia.

En estos cincuenta años el país ha cambiado mucho. No sólo porque Mampato es una revista que existió en el siglo pasado (¡qué tremendo suena eso!) sino que también porque Chile era entonces un país más pobre, mucho más humilde; los chilenos éramos menos y en muchas de nuestras casas citadinas criábamos gallinas y patos. Desde entonces hasta hoy, el ingreso del país se multiplicó casi por veinte, en tanto que la población aumentó sólo al doble. Por su parte, la pobreza disminuyó a la mitad y hoy es poco probable encontrar gallineros en los patios de las casas para abastecernos de huevos y carne fresca.

Pero no todos los niños pudieron haber leído una revista como Mampato puesto que muchos de ellos aún vivían en la miseria; la escolaridad obligatoria era sólo de 8 años y no de 12 como hoy, y tan sólo unos años antes, en el momento en que se inició la reforma educacional del gobierno de Frei Montalva, la mitad de los niños y jóvenes chilenos estaban fuera del sistema escolar.

Es cierto que Chile era una sociedad más pobre materialmente que la de hoy, pero pareciera que en su pobreza como en su humildad, esa sociedad de entonces era quizás también más integrada socialmente. La vida transcurría en múltiples espacios de sociabilidad, los niños solían jugar en la calle, se veía muy poca televisión y nadie estaba preocupado de adquirir y acumular bienes sin razón alguna, como suele ocurrir en estos tiempos.

El Chile de entonces es el que aparece reflejado en las páginas de la revista Mampato y es el Chile que, con sus miserias y grandezas, fue capaz de ofrecerle a los niños una forma entretenida de aprender sobre prácticamente todos los campos del saber y de conocer mundos y sociedades de las que difícilmente podrían haber sabido de otro modo ¡Cuántos de quienes leíamos Mampato no habíamos salido nunca de Chile y sin embargo sabíamos de esos lugares maravillosos que nos mostraba Eduardo Armstrong en muchos de sus reportajes!

Reducir la revista Mampato a las páginas de historietas que contenía sería tremendamente injusto porque Mampato fue mucho más que  una "revista de monitos". Fue una ventana al mundo, a la cultura, al saber y fue un espacio para la formación de valores fundamentales para la convivencia humana. Hay quienes sostienen que parte de las caricaturas que se han construido acerca de la Edad Media, son aquellas que la pintan como una época de oscurantismo, de enfermedades calamitosas y de ignorancia al servicio de los poderosos; desconociendo que aquella fue también una época en la que la vida en comunidad era fuente de profundos valores que fueron posteriormente arrasados por esa fuerza capaz de  profanar todo lo sagrado y de desvanecer en el aire todo lo que parecía tan sólido. De alguna manera, el Chile que hoy está rozando el umbral de los países de mayores ingresos, parece mirar con el mismo desdén a ese país que vio nacer a Mampato. Y aunque se trataba de un país con múltiples y graves problemas, había algo que parece haberse perdido en la actualidad. Una revista como Mampato hoy no tendría sentido. No porque los niños de esta época sean frívolos o simplemente incultos sino porque en tan sólo cinco décadas, ese mundo que entonces anunciaba profundos cambios, ha quedado muy atrás para nosotros. Pasamos de los estertores de la cultura escrita a los inicios de la cultura audiovisual. Y así como la cultura escrita dejó en el pasado a la cultura oral, todo indica que hoy escribir y leer son prácticas muy poco habituales entre niños y adolescentes. Por eso sumergirse en las páginas de Mampato es como meterse en una máquina del tiempo y asistir a una época en que la escritura era el modo principal de participar de la cultura y los niños, en lugar de consumir contenidos audiovisuales en sus celulares, solían leer y además escribían bastante bien. Así, leer las cartas al director en "El correo de los amigos", escritas con respeto y admiración; o leer los mensajes de niños que buscaban establecer correspondencia o intercambiar sellos, servilletas y otros objetos valiosos para ellos, con otros niños de Chile y del extranjero, nos muestra un mundo que nos parece tan ajeno. Pero volver a leer las páginas de Mampato sigue siendo una de las cosas que muchos de quienes crecimos a su alero, y que hoy superamos el medio siglo de vida, seguimos haciendo con asiduidad. Y como aquella primera vez que llegó a nuestras manos, seguimos emocionándonos con sus historias y valorando infinitamente el que es, sin lugar a dudas, uno de los principales legados culturales del Chile de esos años. Un legado que sin el trabajo de Eduardo Armstrong no hubiese sido posible.

Dicen que las personas más valiosas son las que primero parten de este mundo. Si lo hacen para fundirse con el infinito o para encontrarse con el Creador, no lo sé. Pero sí tengo la convicción de que el vacío que dejan es proporcional a la magnitud de su aporte para hacer de ésta, una mejor sociedad. Vayan a Eduardo Armstrong nuestros eternos agradecimientos por habernos permitido disfrutar de este pedacito de felicidad durante tantos años.

A modo de homenaje, comparto aquí el libro que recorre su obra visual. Gracias a mi amigo Leonardo Lazcano pude preparar esta edición digital que podrán leer y de ese modo recordar al gran artífice de nuestra querida, entrañable y siempre recordada revista Mampato.