Hace un par de años encontré en la librería Antártica esta edición del Sigfrido de Vittorio Di Girolamo y Mario Igor. Es la misma que conocimos en el suplemento de historietas de La Tercera y que años después publicó la revista Bandido. De hecho, esta última la digitalicé para compartirla aquí en el blog hace algunos años.
Hoy, buscando unos libros en mi biblioteca, me encontré nuevamente con esta edición, publicada en Chile por la editorial Nenúfar. Y me vino a la memoria el porqué esta edición la tenía casi olvidada. La razón es que, pretendiendo ser una edición muy cuidada de esta magnífica obra del ilustre dibujante mampatino, lo que se evidencia en el papel couché que se utilizó, la tapa dura y la encuadernación decente, la verdad es que en lo más importante simplemente se cometió una verdadera masacre. No lo digo por no haber utilizado un tamaño más acorde al original, de modo de apreciar toda la belleza del trabajo de Igor, sino que porque simplemente el "editor" de esta obra cercenó sin asco buena parte de las viñetas ¿La razón? Al parecer le quedó chico el largo de la hoja y aplicó el método que se aplicaba en la época de las cavernas: simplemente descabezó a los personajes.
A modo de ejemplo, las siguientes planchas:
La de arriba es la edición de Nenúfar. Como pueden ver, la viñeta superior derecha quedó trunca. En cambio, en la humilde edición de la revista Bandido, abajo, podrán apreciar la viñeta completa:
Sigamos. En la plancha siguiente, podrán apreciar cómo a Sigfrido le volaron la mitad de la sesera:
En cambio, en la edición de Bandido, su cabeza está intacta y sólo la parte superior del casco fue obviada por el dibujante:
Por último, en la siguiente plancha de la edición de Nenúfar vemos a un jinete sin cabeza:
Afortunadamente, la edición de bandido no nos impide saber de qué personaje se trata:
Bueno, la verdad es que podría continuar pero basta con estos botones de muestra. Lo que no entiendo es cómo alguien permitió esta estupidez ¿Habrán dicho "¡Total!, ¡Qué más da si nadie se fija en esas cosas!"? ¿O habrá sido intencional para amargar a los que tenemos un trastorno obsesivo-compulsivo? La verdad es que me imagino más posibilidades pero todas ellas apuntan a la simple falta de profesionalismo de buena parte de los que se dedican a este negocio. Sobran ejemplos de cómo en el país de los ciegos el tuerto es rey. Pero bueno. Afortunadamente tenemos la edición de Bandido, la que me comprometo a re-editar en mayor resolución y calidad, ahora que me manejo algo más en estos programas de edición digital.
Es realmente lamentable que una edición que en la portada pintaba bien, dentro nos depare este desastre. Les dejo la página con los créditos, a ver si averiguan quién fue el cavernícola que nos impidió disfrutar a plenitud de esta magnífica obra. Y también les dejo la contra tapa para que vean que por su envoltorio esta edición sugería bastante.


















