martes, 15 de mayo de 2012

Crónica del tercer encuentro gola-gola de la Generación Mampato [Parte 3 y final]

Finalmente, vamos a la tercera y última parte de este relato en torno a las peripecias de un grupo de gola-golas en la hermosa ciudad-puerto del Pacífico.

Como recordarán, habíamos dejado a nuestros primitivos amigos bajando desde el cerro hasta la parte baja de la ciudad, junto al mar. Rápidamente, fuimos en búsqueda de algún lugar donde comer rico. Se nos aproximó una auténtica porteña para ofrecernos lo que los suyos habían traído de su jornada de caza. En realidad, de su jornada de pesca porque se trataba justamente de un pueblo de aguerridos marinos que cada mañana salen en busca del tan preciado tesoro que les ofrece el Mar Chileno. Así, al poco andar ingresamos a una de esas típicas cavernas cercanas a la Plaza Sotomayor, donde rápidamente nos instalamos a esperar por los manjares ofrecidos.

Mientras Enrique lee atentamente las instrucciones respecto a cómo comportarse en territorio de los gola-golas marinos, Nelson hizo caso omiso a las recomendaciones de respetar el protocolo y simplemente se puso manos a la obra preparando su cámara fotográfica para capturar ese acontecimiento.

Por nuestra parte, Mirolo y yo simplemente esperábamos pacientemente que aparecieran los manjares prometidos: cebiche, jardín de mariscos, consomé de mariscos y luego sus buenas merluzas fritas, pailas marinas, cebiches de reineta y varias delicias semejantes.

No sabemos por qué razón estaba tan serio Nelson en ese momento. Puede que no le haya parecido bien la elección de la caverna en la que decidimos comer algo para reparar fuerzas, o simplemente le parecía demasiada espera para degustar los productos del mar. De todos modos, una vez que llegaron los platos, su rostro cambió radicalmente.

En efecto, su amplia sonrisa no sabemos si se debe a que por fin había podido calmar el apetito de gola-gola o porque tuvo la fortuna de quedar justo al lado de Alicia, quien se apronta a disfrutar de un portentoso cebiche de reineta. Por su parte, Enrique cree posible captar la atención de Tinalín aunque Nelson no la deje a sol ni a sombra.


Ya más relajados, los gola-golas aprovechan de compartir sus impresiones sobre lo que hemos visto durante esta primera parte del día y a posar para la posteridad.


Ya una vez saciado nuestro enorme apetito, decidimos reemprender la marcha con el objetivo esta vez de salir a recolectar objetos valiosos. Cuál no sería nuestra sorpresa al darnos cuenta que en la plaza Sotomayor nos esperaba una imponente recepción en honor a la participación de nuestra delegación en el magnífico desfile que tuvo lugar durante la mañana.

De acuerdo a nuestro anfitrión, un buen lugar para explorar en busca de tesoros perdidos, era la plaza O'Higgins, justo frente al rodoviario y al lado del esperpento que hace las veces de Congreso Nacional. Nos pusimos manos a la obra y comenzamos a recorrer los rincones de esta plaza para dar con algunos de esos añorados tesoros.

El gola-gola más ansioso por dar con alguna reliquia que valiera la pena todo el viaje, era nuestro amigo Sergio, quien mira embelesado algunas de las muchas cosas que se podían encontrar allí. Como se puede apreciar, carga una bolsa con algunas cosillas que le llamaron fuertemente su atención. Cristian, Alicia, Mirolo y yo solamente miramos el material expuesto. Nelson, en cambio, se abalanza sobre una caja que contenía algunas viejas revistas de historietas.

En un momento de descuido, Mirolo decide que algunos tesoros recolectados por Enrique sería mejor que no los viéramos los demás y utilizando a Alicia de pantalla, intentan en vano esconder en el bolso del segundo, los tesoros que pretendían pasar inadvertidos para el resto de la tribu.


Ya finalizada la jornada de recolección de tesoros, nos reunimos a compartir los descubrimientos realizados. La cara de alegría de Sergio es prueba inequívoca de que para él la jornada valió la pena. Lo mismo para Nelson, que se trajo a Santiago un par de joyitas. Alex, por su parte, optó por la música y decidió que no podía partir de allí sin una genuina copia de los legendarios "Vidrios quebrados".

Luego debimos despedir a Sergio, quien regresó temprano a Santiago para poder cumplir con sus obligaciones laborales. Los demás, nos dirigimos a la caverna que habita Mirolo en la ciudad de Viña del Mar, aceptando una gentil invitación de nuestro anfitrión, quien nos deparaba una muy grata sorpresa.


A petición de varios, el viaje hasta la ciudad jardín lo hicimos en un modernísimo metro que está a nivel de los mejores que hemos visto en otras latitudes. Realmente un lujo. A falta de fotografías, Nelson aprovechó que su teléfono permitía grabar para inmortalizar nuestro breve pero intenso trayecto hasta Viña.

Luego del trayecto en metro y una apreciable caminata en subida por Agua Santa, llegamos hasta una discreta caverna rodeada de esas antiguas mansiones viñamarinas. Ninguno de nosotros imaginaba siquiera la infinita generosidad de Mirolo quien nos sorprendió haciéndonos pasar a lo que desde entonces sería la sede oficial de la Generación Mampato para eventos extraordinarios que ameriten concentración de gola-golas. Tenía todo preparado: un scanner de lujo, computador de última generación y mucho material para compartir.

Con una vasta y valiosa colección de Cabrochico, Cucalón y muchas joyas más, la sede viñamarina de la Generación Mampato no tiene nada que envidiarle al Centro Belga de la Historieta en Bruselas, ni al museo de Hergé en Lovaina la Nueva. Además, Nelson compartió con nosotros un cuaderno en que ha ido creando fabulosas historias de superhéroes, dentro de los cuales sobresale Astroman, su alter-ego. Será una de las series obligadas de las futuras ediciones digitales de nuestra revista Mampato.

Por otro lado, pensando en lo mucho que da sed el trabajo de digitalización y edición, debido al calor que emiten los scanners, Mirolo se encargó de construirnos un funcional bar para poder servir a las necesidades de hidratación de los gola-golas.


Además, se le ocurrió que para continuar el proyecto de las nuevas ediciones de Mampato, necesitábamos contar con un lugar en el que el director y el sub-director de la revista pudieran echar a volar su imaginación y desarrollar así buenas ideas para reportajes y artículos en general. En caso de estar escasos a la imaginación, podrían buscar inspiración en algunos de los cientos de películas, documentales y conciertos que están al alcance de la mano para disfrutarlos en la mejor calidad de audio y video.



Tal fue nuestro asombro, que Mirolo nos invitó a descansar en una agradable terraza para que nuestro espíritu volviera a nuestro cuerpo. Es que fueron demasiadas emociones en un solo día. La cara de Alex no puede ocultar su regocijo mientras escucha a Mirolo anunciar que desde ese día esa sería la sede oficial de la Genereración Mampato y que podríamos disponer cuanto quisiéramos de ese estratégico rincón viñamarino.

Alicia duda de tanto ofrecimiento. Mujer sabia, ha de sospechar que tras tanta maravilla debe haber gato encerrado. En cambio, Alex simplemente deja volar su imaginación pensando en todo lo que podríamos organizar en ese estupendo lugar.

Cristian, también parece dudar de tanta maravilla. Un hombre sabio como él, se debe tomar su tiempo antes de aceptar cualquier clase de ofrecimiento.

En cambio, Enrique está más interesado en degustar un poco de "agüita-ke-kema". De seguro estará preocupado de la noche porteña que se le viene por delante en compañía de Mirolo, por cuanto fue uno de los gola-golas santiaguinos que no regresó aquella noche a la capital.

Para amenizar la velada, pues ya la noche se comenzaba a dejar caer en Viña del Mar, Enrique decide que llegó la hora de tomar posesión de la nueva sede de la Generación Mampato y parte raudo a colocar un disco para usar el karaoke disponible en la sala de estar.

Todo había comenzado bien, con Enrique intentando emular a los célebres músicos de Liverpool pero repentinamente nuestro amigo le dio un inesperado giro a su presentación y comenzó a cantar una canción de su autoría, que si bien Nelson grabó con su teléfono, no estamos en condiciones de reproducirla aquí por respeto a los menores de edad y a las personas con sentido del decoro que, aunque Enrique no lo crea, son muchos aún en este grupo.

Nadie hallaba cómo poder hacer callar a nuestro extrovertido gola-gola. No sabemos si fue el aire porteño, o si fue el "agüita-ke-kema", pero lo concreto es que nuestros oídos no solamente debieron soportar los disonantes alaridos de Enrique sino que además debimos dar muestra de apertura mental y evitar sonrrojarnos con las estrofas de tan cropolálica canción.

Afortunadamente para nosotros, Nelson, cual Astroman, vino en nuestra ayuda y logró hacerse con el micrófono. Entonces pudimos recuperar el sentido del decoro, mas no de la armonía, escuchándolo entonar con mucho ímpetu algunas de las más célebres canciones del único rey que ha conocido EE.UU. y el mundo entero. Lamentablemente nuestro amigo Cristian Cárdenas no estuvo presente en este tercer encuentro porque sabemos de su devoción por Elvis.

Dando muestras de sus dotes de genuino bilingüe, Nelson nos deleitó con un popourri de canciones de Elvis. En la foto se aprecia cómo el cerebro de Enrique está trabajando a mil por hora para ver de qué modo enganchar las estrofas que escucha con alguna de su autoría que le ponga pimienta al arte del de Memphis.

Finalmente, Nelson recordó que no comíamos nada desde hace muchas horas y que sería bueno pasar a la mesa. Total, estábamos en nuestra nueva sede y era cosa de simplemente inaugurarla con una buena once.

En un dos por tres, Mirolo abrió y cerró despensas y de la nada preparó la mesa para que los comensales se dispusieran a deglutir cuanto les pusieran en ella.

Nuevamente la dicha inunda los rostros de estos aguerridos gola-golas, de tan sólo oler los manjares que llegaban desde la cocina de nuestra sede.

Lamentablemente, o afortunadamente, no hay registro gráfico de los momentos posteriores. Lo único aue se sabe con certeza es que Nelson y yo volvimos esa noche a Santiago, que Alex debía seguir viaje a Quintero y Cristian volver a Villa Alemana. Enrique se quedaría hasta el día siguiente, aceptando la gentil invitación de Mirolo a pernocatar en nuestra sede.

Como faltaban unos cuantos minutos para la partida de nuestro bus, Mirolo decidió ir a dejarnos al rodoviario en su troncomovil, acompañado además por Alicia y Enrique. Esta vez me avivé y fui yo quien se sentó al lado de tan bella damisela. Y como Mirolo conduce como un Michel Vaillant cualquiera, estuvimos en menos del tiempo imaginado en el punto en que iniciaríamos el retorno a la capital. Terminamos algo mareados por las curvas y contracurvas que experimentamos en el trayecto pero llegamos sanos y salvos.

Ahí, entre buses y gente con equipaje, nos despedimos de nuestros amigos. Echamos una última mirada por si aparecía algún gola-gola que quisiera conocernos. Sabíamos que Lucho Paredes tal vez se dejaría ver pero no apareció nadie.

En el viaje de regreso, aprovechamos de conversar con Nelson acerca de nuestros pasatiempos favoritos. Él, muy culto y muy informado, me ilustró sobre el sorprendentre mundo de Conan. Yo por mi parte, aproveché de contarle algunos de esos viejos chistes de Condorito que por lo visto Nelson había olvidado pues sus carcajadas despertaron a varios que infructuosamente pretendían conciliar el sueño. Menos mal que estamos en Chile y la gente es más bien reservada porque probablemente en otros lares ya nos habrían hecho callar a punta de garabatos.

Llegué a casa con la satisfacción de haber pasado una jornada extraordinaria. Aunque conocía personalmente a Enrique y Mirolo, fue muy emocionante encontrarse cara a cara con los demás. En el bus de ida me fui conversando con Sergio Arakaki y fue muy grato poder compartir con él esa hora y media de viaje. De regreso, tuve la fortuna de compartir un momento con Nelson, quien no solo es una persona muy culta sino que tremendamente entretenida.

También fue un agrado conocer a Cristian, quien fue además un excelente complemento al trabajo de guía que realizó Mirolo por esa mágica ciudad. Por su parte, Alex, el menor de los gola-golas, se integró rápidamente a este grupo de homínidos y hastas se preocupó de llevarnos un aporte para el blog.

A Alicia la conocía a través de las inumerables veces que intercambiamos mensajes y comentarios. Desde luego, este tercer encuentro me permitió el poderla conocer personalmente. Su dulzura y afecto fue como un bálsamo para nosotros.

Lamentamos que Cristian Cárdenas, Eduardo Riveros y Marlen no se nos pudieran unir en esta ocasión. Por otro lado, lamentamos también que Miguel Figueroa no haya podido localizarnos en el rodoviario. El próximo encuentro será más coordinado y haremos uso de la tecnología que permita ubicarnos con facilidad.

Sobraron siete chapitas, una de las cuales creo que le corresponde por derecho a Miguel. Las restantes seis las sortearemos entre los mampatinos. Pronto habrá novedades acerca de cómo participar en ese concurso.

Agradezco a todos los que fueron y los que no fueron pero que nos alentaron a concretar este tercer encuentro gola-gola. Confío en que seremos cada vez más hasta completar los doscientos y tantos que siguen este blog dedicado a nuestro querido y recordado Mampato.

lunes, 14 de mayo de 2012

Crónica del tercer encuentro gola-gola de la Generación Mampato [Parte 2]


Continuando con las extraordinarias aventuras de los ocho gola-golas en la perla del Pacífico, podemos apreciar en la fotografía de aquí arriba cómo nuestra querida Generación Mampato realizó su primera actividad oficial ante un organismo legalmente establecido. En este caso, nos bastó presentar nuestra chapita como credencial para que la Fundación Lukas nos otorgara la condición de "institución" y nos hiciera un atractivo descuento por los ocho gola-golas que íbamos, ágilmente negociado por mí y Mirolo.

Más aún, cual no sería nuestra sorpresa cuando nos dimos cuenta que Don Memorario y Don Florencio Aldunate nos esperaban. Este último me invitó amablemente a subir a la segunda planta de la casona, donde se encuentra la exposición de las obras del maestro Lukas.

Lo primero que hicimos fue acceder a la invitación de ver un documental sobre la vida y obra de Lukas. Se trata de un muy bien documentado y muy entretenido recorrido por su biografía intelectual. Como se aprecia en la fotografía, teníamos la sala completamente a nuestra disposición, lo que significó que algunos gola-golas creyeran que se podía usar para un consejo ampliado de la Generación Mampato. Pero no. Una vez finalizado el documental, continuamos nuestra visita al museo, de forma muy tranquila.

Enrique, quien suele ponerse en su polera cuanta chapita o stiker encuentra por ahí, quiso posar para la posteridad junto a la vitrina que reúne algunos ejemplares de Mampato. Ahí están aquellos que vieron la luz cuando Lukas era el director de la revista. Se conservan bastante bien.

Nelson, que no se ha dado cuenta que Don Memorario viene a saludarlo, está más interesado en sonreír para la foto que en responder tan amable saludo. Está fascinado con los retratos de muchos de sus amigos y conocidos, entre ellos el famoso gallo paleteado.

Nelson aparece aquí disfrutando de la compañía de la bella Alicia, lo que le había costado un duelo fotográfico a muerte con Enrique. Afortunadamente, no pudo monopolizar los afectos de Alicia, pese a lo mucho que lo intentó.

Sergio y Alex contemplan con interés una de las muchas obras que se exhiben en este museo. Son hermosas porque reúnen tanto los originales en tinta como en acuarela, junto a unas cuantas reproducciones pero que no desentonan con la calidad de las primeras.

En una sección donde se encuentran varias ilustraciones en que algunos dibujantes rinden tributo a Lukas, nos encontramos con este dibujo firmado por Oskar. No había ninguno de Themo ni de ningún otro de los dibujantes de Mampato.

Nelson, ya un poco cansado, espera pacientemente que los demás finalicemos nuestro periplo por la sala.

En un lugar destacado del museo se puede contemplar esta famosa ilustración del "Bestiario del Reyno de Chile", en que aparecen todas las especies humanoides que poblan nuestra sociedad y que cobra sentido en esa masa informe que solemos llamar simplemente "la gallada". Eso éramos nosotros ese día cuando desfilábamos por las calles de Valparaíso: formábamos simplemente parte de la gallada que andaba por ahí ese día.

Pero para distinguirnos de la gallada, decidimos estampar nuestras firmas en el libro de visitas del museo. Aunque no muy inspirado, me conminaron a escribir algo que luego firmaríamos todos. Es lo que aparece en la fotografía siguiente y cuya "traducción" pueden leer al pie de la fotografía.

"Un saludo fraterno a Lukas de la Generación Mampato, donde habemos muchos admiradores de su obra" (y firman los 8 gola-golas, que en realidad no conocen la escritura y simplemente garabatean unos palotes, además de uno de ellos que optó por un autorretrato).

Salimos nuevamente a recorrer los lindos paseos que engalanan el hermoso cerro Concepción. Afortunadamente a esa hora ya había salido el sol y la ciudad lucía en todo su esplendor. Nada de smog ni de congestión de gente caminando apurada.

Nuestro guía y anfitrión, hace un alto en el camino para esperar al resto de los gola-golas que se quedan ensimismados con el paisaje que tienen a su alrededor.

Alicia y Cristian, ambos nacidos y criados en la región, son quienes se encargan de informar a los ávidos turistas.


Sin que Nelson se diera cuenta, conseguí acercarme a Alicia y retratarme junto a ella. Cual Tinalín, llenó de dulzura y alegría nuestro recorrido por Valparaíso.

En Valparaíso incluso las casas construidas recientemente parecen reliquias arquitectónicas, como sucede con este famoso café Brighton, cuya fachada se aprecia en la foto. Alicia y Alex contemplan la ciudad desde una ubicación privilegiada.

Allá abajo, se puede ver la plaza Anibal Pinto, famosa porque en ella se ubican una serie de interesantes locales. Desde una liberería que se veía muy atractiva pero que no alcanzamos a visitar, hasta una verdadera botica. Bueno, lo de verdadera es un decir pero la ilusión que genera es la de estar ante una verdadera botica de barrio. Ah, también se encuentra allí el famoso bar Cinzano, que esta vez dejamos fuera de nuestro recorrido.

Comenzamos el descenso del cerro Concepción, esta vez no en ascensor sino que recurriendo simplemente a nuestras piernas para poder recorrer algunos de los detalles que hacen especial a los cerros de Valparaíso.

Solo en una ciudad como ésta se deben bajar escaleras así de empinadas. Parece suave pero hay que ver lo largas que son. A algunos gola-golas les daba un poco de mareos ver tanto recoveco al que no estaban acostumbrados en la jungla santiaguina.

Además nos encontramos con una fauna hasta entonces desconocida y no sabíamos cómo reaccionar para evitar que nos atacara. Aquí, pueden apreciar a esta especie de zorro-caja cuyas seis piernas lo convierten en un depredador peligroso para los gola-golas.

Por más que intentamos subirnos a este trolebus que divisamos mientras arrancábamos del perro-caja, no lo logramos. Por suerte Mirolo, nuestro guía por esta extraña selva, nos anunció que ya estábamos pronto a llegar al "plan" (¿a qué extraño plan se referiría con eso? ¿sería un plan de conquista u otro más perverso aún?)


Alicia, que aunque vive en Santiago, lleva por sus venas sangre porteña, localiza con certera precisión la callejuela por la que hay que descender para llegar a la sabana, lugar en que el que buscaremos algún animal para comer.

Y sí, allá al fondo se encontraba ya nuestra salvación. Además del susto que nos produjo la curiosa fauna del lugar, varios teníamos mucho apetito porque no nos llevábamos algún bocado de brontosaurio a la boca desde muy temprano esa mañana.

Esta historia continuará....

Crónica del tercer encuentro gola-gola de la Generación Mampato [Parte 1]

Y el anhelado día llegó. Después de más de un año desde el anterior encuentro gola-gola, esta vez las expetativas eran altas porque, además de realizarse en el hermoso puerto de Valparaíso, concitaría el interés de más mampatinos que la vez anterior.

Tal como habíamos acordado, nos reunimos puntualmente en el terminal de buses que está a un costado de la estación del metro Pajaritos. Así nos veíamos a esa hora de la mañana, como uno pobres pajaritos, algunos de los cuales tenían dibujos y revistas en la manos, jajaja.

Llegaron Enrique Chicano, Sergio Arakaki, Nelson Monsalvez, Alex y yo. Esperamos unos momentos por si aparecía alguien más y luego compramos los cinco pasajes y nos subimos a nuestro bus de dos pisos. Muy cómodo y con sus correpondientes cinturones de seguridad.

Luego de un viaje que se hizo muy grato con la conversación de los gola-golas, llegamos a Valparaíso a la hora señalada por la compañía de bus, de modo que fuimos muy puntuales. Como puntualmente estaba allí esperándono nuestro amigo Mirolo. Nos hizo entrega de nuestras chapitas, que procedimos inmediatamente a colocárnoslas, y esperamos a que apareciera el resto. Luego llegó Alicia, nuestra hada madrina de la revista Cabrohico, y al poco rato llegó Cristian, quien venía desde Villa Alemana. Lamentablemente, a esa misma hora probablemente Miguel Figueroa nos estaba buscando por el rodoviario sin poder encontrarnos. Fue el único gola.gola perdido.

Como buenos gola-golas, no somos muy expertos en la teconología telefónica, así que a ninguno se nos ocurrió anotar los teléfonos de quienes asistirían. En fin. Son los costos de seguir viviendo en la época de las cavernas. Habrá que ser más modernos para el próximo encuentro.

Así es que de todos modos esperamos otro rato por si aparecía alguien más y luego decidimos encaminar nuestros pasos a la parada del trolebus para irnos al museo del dibujante y ex-director de Mampato, Lukas.

Como cabros chicos en paseo de curso, estábamos ansiosos por subirnos a un trole y así fue que una vez arriba, aprovechamos de tomarnos algunas fotografías. Por supuesto que lo que nos llamó la atención a los santiaguinos fue el bajo costo del pasaje. Apenas $250.

Como se aprecia en la fotografía, disfrutamos del paseo en trole, Enrique, Mirolo, Alex, Alicia, Mayoneso, Sergio y Cristian, en primer plano tomando su propia instantánea.

Como el sábado 12 de mayo se celebra una importante jornada cívica en el puerto, las calles céntricas estaban ocupadas por estudiantes, bomberos y cuanta organización cívica se puedan imaginar. Así que debimos descender del trolebus para luego seguir a pie hasta el museo.


Aprovechando el fervor cívico de los porteños, decidimos tomarnos la calzada y unirnos a tan majestuoso desfile. Aunque lucíamos con orgullo nuestras chapitas que nos identificaban como delegados de la gloriosa Generación Mampato, nuestra marcha no era muy marcial. Pero no faltaba entusiasmo en las filas mampatinas.

Al cabo de un rato llegamos a nuestro primer objetivo antes de comenzar el asalto al museo de Lukas. Se trata de uno de los pocos ascensores que van quedando en la ciudad y que para los que no son porteños, puede constituir una experiencia llena de adrenalina. Me parece que se trataba del ascensor Concepción, que nos llevaría justamente a la cumbre del cerro homónimo.

Como se puede apreciar en la foto, los gola-golas están ansiosos y felices por subirse a esta máquina del tiempo.

Ya arriba de este portentoso artefacto, disfrutamos del breve ascenso. En la foto se aprecia cómo Enrique y yo confiamos plenamente en las tranquilizadoras palabras de Alicia respecto a que pese a los años, el ascensor no caerá cerro abajo. Y que a lo más, caeríamos sobre unas techumbres que se alcanzaban a divisar por la ventana.

Hay que reconocer que la vista es encantadora y que, pese a lo antiguo del material en uso, parece bastante seguro.


Nelson y Sergio disfrutan también de este paseo en ascensor. Ninguno de los dos evidencia haber experimentado temor de subirse a ese vejestorio, aunque Sergio paeace estar haciendo grandes esfuerzos para disimular su temor. En cambio, Nelson parece estar aplicando alguna técnica de control mental que de seguro le produce mucho placer.

Ya una vez en la cima del cerro, nos recibe el hermoso paseo Gervasoni, tal como se aprecia en la placa que está tras nosotros. De izquierda a derecha: Cristian, Alicia, Alex y yo.

Aprovechamos de recorrer este cerro y sus hermosos miradores. La vista de la ciudad era bastante espectacular desde ahí y nos imaginábamos cómo sería disfrutar del show pirotécnico durante el año nuevo. No por nada se trata de un barrio bastante caro y donde una casa puede venderse en varios cientos de millones de pesos.


Enrique y Nelson se enfrascaron en una discusión respecto a quién de ellos es el que merece ser el acompañante de Alicia en nuestro paseo por el museo. Como ninguno de los dos quiso dar su brazo a torcer, decidieron que dirimirían todo con un duelo fotográfico. El primero que diparara, tendría el honor de acompañar a Alicia.

Aunque ambos eran muy buenos tiradores, fue Nelson quien ganó el duelo y se hizo merecedor a la compañía de nuestra querida amiga. Pero por ahora, lo que importaba era emprender la aventura de nuestro primer gran objetivo en Valparaíso, el museo dedicado a la vida y obra de Lukas, que luce muy hermoso


Esta historia continuará en breve...

domingo, 13 de mayo de 2012

Gola-golas en Valparaíso

Este sábado 12 de mayo se llevó a cabo el tercer encuentro gola-gola en la hermosa ciudad de Valparaíso. Aunque nuestros reporteros aún están trabajando en la edición de las fotografías que acompañarán nuestra crónica de tan magno evento, compartimos un adelanto con ustedes mediante las dos siguientes imágenes:


Foto 1
Foto 1: En el paseo Gervasoni, antes de ingresar al museo de Lukas, posan para la posteridad Tinalín y un grupo de gola-golas luciendo orgullosos sus chapitas. De izquierda a derecha, Nelson, Alicia, Cristian, Mirolo, Alex, Sergio y Enrique.


Foto 2
Foto 2: Gola-golas disfrutando de un paseo en trolebus, de izquierda a derecha, Alex y Nelson (en primer plano), Alicia, Mayoneso, Sergio, Cristian y Mirolo.

jueves, 10 de mayo de 2012

Tercer encuentro gola-gola: chapita oficial

Estamos listo para el tercer encuentro gola-gola de este sábado en Valparaíso. Los que vamos desde Santiago nos juntaremos a las 9:00 de la mañana en el terminal de buses de Pajaritos y llegaremos al rodoviario de Valparaíso a las 11:00 de la mañana.

Quienes no nos conozcan y quieran unísernos en el puerto, podrán reconocernos por una chapita que mandó a hacer nuestro amigo Mirolo y que es la que reproduzco aquí arriba. Así que ya saben. Si ven a un grupo de cuarentones y cincuentones con cara de felicidad y que luzcan esa llamativa chapita, tengan por seguro que somos nosotros. No es necesario ninguna contraseña, basta con preguntar si somos de la generación de Mampato y listo.

domingo, 6 de mayo de 2012

Viaje a Valparaíso para el "Tercer encuentro gola-gola"

Estimados amigos, para coordinar el viaje a Valaparaíso de quienes partiremos desde Santiago, la idea es juntarnos en el terminal Pajaritos (metro estación Pajaritos) a las 9:00 de la mañana del sábado 12.

La sugerencia es comprar pasajes en el bus que sale de ese terminal a las 9:20. En cuanto al regreso, creo que volvernos a las 19:45 o a las 20:15 sería una hora apropiada. No obstante si alguien quiere regresar antes, lo puede hacer. Pero venirnos a las 20:15 nos permitiría llegar a Santiago a las 22:05, que es una buena hora para quienes andamos en transporte público.

Les pido que me confirmen por este medio si irán al encuentro en la estación Pajaritos y la hora a la que prefieren regresar, de manera que con esa información, podamos comprar los pasajes vía Internet o bien en el mismo terminal el día sábado. Conviene comprarlos vía Internet porque salen a mitad de precio.

Démonos plazo hasta mañana lunes a las 18:00 para confirmar quiénes nos iríamos juntos y la hora a que quisiéramos regresar, de modo que ya mañana lunes en la noche podamos comprar los pasajes.

Mayoneso

martes, 1 de mayo de 2012

Tercer encuentro gola-gola (Valparaíso)


Bien, conforme a los resultados de la encuesta, el próximo encuentro gola-gola tendrá lugar en la ciudad de Valparaíso, el día 12 de mayo. Mirolo será nuestro anfitrión y guía en la hermosa Región de Valparaíso. Sin duda será una día muy entretenido y podremos vernos las caras quienes aún sólo nos conocemos virtualmente.

Estamos pensando juntarnos a las 9:00 horas de ese día en el terminal de buses de Tur-Bus. Queda por definir si el que está en la estación de metro de la Universidad de Santiago o en el de la estación Pajaritos. ALgunos pensamos que es mejor en el primero porque probablemente será más fácil encontrar pasajes ahí mismo.

Además, tenemos que calcular la hora de llegada y dónde exactamente nos esperará Mirolo. Si es el rodoviario de Viña del Mar, el de Valparaíso o algún otro lugar. Nuestro amigo nos dará las indicaciones y las publicaremos aquí en el blog.

Si alguien quiere ir en automóvil, que nos avise para coordinarnos bien allá una vez que lleguemos.

A los que asistan, les pido confirmar aquí en esta entrada, en la sección de comentarios, para tener al menos una estimación de cuántos seríamos finalmente. También pueden enviarme un e-mail con sus teléfonos celulares para contactarlos ese día en caso que alguien se atrase o no llegue al punto de encuentro. Mi correo es the.mayoneso@gmail.com