Hemos conocido más de alguna historieta, revista y hasta una serie de televisión con ese título. En francés, en cambio, el título de esta serie que comparto hoy alude a una serie de cosas más o menos desordenadas, que bien pueden ser niños, por ejemplo. Lo más próximo para nosotros sería algo así como "el montón", "la pila", "el piño" o "la patota", que bien puede aplicarse a un montón, a una pila, a un piño o a una patota de niños, que es el sentido que tiene el título de esta entretenida serie originalmente publicada en la revista Spirou y dibujada por otro de los grandes dibujantes de la denominada Escuela de Marcinelle, el belga Jean Roba (1930-2006) cuyo arte me parece admirable.
Jean Roba fue ayudante de Franquin y colaboraba con él en la serie Spirou y Fantasio cuando dicha serie estaba a cargo de aquel célebre dibujante belga. Posteriormente Roba se hizo conocido como el autor de otra de las series que tengo en mi biblioteca y que espero poder compartir aquí en el blog alguna vez, Boule et Bill, que en castellano ha sido publicada con el título de Bill y Bolita.
Su segunda gran serie fue La ribambelle, que publicó entre los años 1962 y 1976, en colaboración con varios insignes dibujantes y guionistas de la revista Spirou. La pandilla, como ha sido conocida en castellano, cuenta las aventuras de seis niños cuyos nombres son Phil; Grenadine, la única mujer del grupo; Dizzie, un pequeño negrito aficionado al jazz y a la trompeta y cuyo nombre es una referencia al jazzista Dizzie Gillespie; Archibald, un pequeño y adinerado niño escocés quien cuenta con un mayordomo llamado James que muchas veces participa también de las aventuras en que se ven envueltos estos inquietos muchachitos. A ellos se suman Atchí y Atchá, dos niños japoneses, muy ceremoniosos y expertos en artes marciales.
En este primer integral se incluyen las tres primeras historias de esta pequeña banda. En la primera de ellas, publicada en 1962, los niños intentan reunir el dinero que les cobran por el terreno baldío en el que se reúnen y donde han construido su guarida. Con la anuencia del notario que está a cargo de la venta del terreno y con la ayuda de un extraño personaje que conocen, deberán enfrentarse al señor Arsène Grofilou, en esta edición bautizado como Alfonsín Bergüenza, un viejo millonario y de mal carácter que hará lo posible por impedir que los niños se queden con el terreno. Bergüenza se servirá de un trío de gamberros que son adversarios de la pandilla y quienes no escatiman en recurrir a las malas artes con tal de impedir que los niños consigan lo que se proponen. Este trío de adolescentes lo lidera Tatán, quien es secundado por Alfonso y Rodolfo.
En este primer número, como en algunas otras historias de La pandilla, encontramos guiños a varios amigos y conocidos de Roba. Así, en este primer episodio se puede ver a Yvan Delporte, el redactor en jefe de la revista Spirou, como un productor de un programa de televisión dedicado a la música.
La segunda aventura, publicada en Spirou entre 1962 y 1963, fue escrita por el belga Antoine Raymond, más conocido como Vicq (1936-1987), a quien conocimos en Mampato pues fue el guionista de Korrigan, dibujada por Franz. En esta segunda historia, la pandilla parte a Escocia, para intentar recuperar un preciado objeto que la familia del pequeño Archibald ha tenido por generaciones y que una clan familiar del que son adversarios les ha robado. También aparece en una viñeta Yvan Delporte, esta vez como un escocés que observa una pelea entre dos jefes rivales.
Finalmente, en la tercera aventura, publicada entre 1963 y 1964 y también escrita por Vicq y dibujada por Roba, la pandilla participa en un concurso consistente en construir una máquina volador cuya fuerza motriz debe ser la energía muscular de su piloto. Dizzie será el piloto, Archibald será quien diseñe el aparato volador y los pequeños japoneses Atchí y Atchá se encargarán de su fabricación. Claro que los niños deberán enfrentarse nuevamente a "los caimanes" quienes intentarán ganar el concurso robando los planos del artefacto que han diseñado los de "la pandilla"; aunque el inteligente Archibald se anticipa a esa fechoría diseñando unos planos falsos que son los que van a parar a manos del trío de malandrines.
Como he dicho, las historias son muy divertidas y están muy bien dibujadas por Roba, cuyo estilo siempre me ha gustado. Recuerdo que en el suplemento Historietas del diario La Tercera se publicó una serie llamada La patota, dibujada por Bratesko y cuyo estilo, siempre he pensado, estaba muy influido por Roba. De hecho, creo haber comentado que hasta algunos chistes me parece haberlos leído en Boule et Bill o La ribambelle. Les dejo las primeras páginas de la primera historia de La pandilla para que aprecien el estilo de dibujo de Roba.
Esta edición digital del primer volumen integral de La pandilla ha sido obra del compañero olivarbudia, a quien agradezco el poder compartirla también aquí en el blog. Espero que la disfruten y si no la conocían, que la aprecien tanto como la aprecio yo.
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