domingo, 9 de junio de 2013

¡El verdadero Moby Dick fue chileno! [por Nelson Monsalves]




  Da que pensar que la suerte de Chile sea que otros se aprovechen de sus riquezas, incluso de sus riquezas culturales, como el caso que nos convoca hoy. Resulta que el verdadero Moby Dick vivió en Chile. Sí, como oyen, y más exactamente alrededor de la isla Mocha, frente a la provincia de Arauco, en la VIII región del Biobío, de donde ganó el nombre repetido por todos los balleneros de Nantucket: Mocha Dick.

 


  Mocha Dick fue un feroz cachalote albino que se ganó su fama de luchador tras hundir en 1820 al ballenero Essex, el cual se encontraba dando caza al resto de su manada, cuando este macho furioso lo embistió llevándolo al fondo del mar de dos recios cabezazos. Los marineros, dirigidos por el capitán  George Pollard, Jr., huyeron en los botes balleneros convertidos en improvisados botes salvavidas. A 2.000 millas náuticas (unos 3.700 kilómetros) de la costa, con recursos escasos e improvisados, los veintiún sobrevivientes vagaron al garete sufriendo de espantosas privaciones, que los llevaron incluso al canibalismo. El ballenero Dauphin encontró uno de los botes, con el capitán Pollard y el marinero Ramsdell a bordo, junto a los restos comidos de los marineros muertos. Estaban  tan mentalmente perturbados que ni siquiera notaron el barco. Habían pasado 95 días a la deriva desde el hundimiento del Essex. 



  Otro barco, el mercante británico Indian, rescató otro bote al garete con tres marinos sobrevivientes. Todos fueron llevados a Valparaíso, donde dieron cuenta de otros tres marinos náufragos en la Isla Henderson, a donde las corrientes habían llevado los botes, pero que tras agotar los alimentos disponibles en la pequeña isla, habían decidido volver a arriesgarse en el mar. Los tres marineros que decidieron quedarse fueron encontrados por un barco de transporte, casi al borde de la muerte.

 


  En total, ocho sobrevivientes se reunieron en Valparaíso. El explorador Jeremiah N. Reynolds registró sus relatos, de los cuales compuso la crónica Mocha Dick: o la ballena blanca del Pacífico: Una hoja de un periódico manuscrito. Su escrito se publicó en el periódico The Knickerbocker en Mayo de 1839. Había nacido el terror de los balleneros.

 O el desafío. Ya que desde esa fecha, numerosos balleneros dieron la vuelta al Cabo de Hornos para derrotar a la terrible ballena. Si hemos de creer a los marineros, famosos por exagerar, Mocha Dick eludió a más de cien balleneros antes de caer. Contaban los balleneros que podía ser muy dócil, incluso juguetón, nadando junto a los barcos; pero a la primera señal de violencia, atacaba con fiereza, dando saltos tan potentes que todo su enorme cuerpo salía del agua. El relato de Reynolds afirmaba que su cabeza estaba cubierta de percebes, lo que le daba aspecto arrugado, además de una curiosa forma de respirar, en sus palabras textuales:



 En lugar de proyectar el chorro oblicuamente hacia adelante, y acompañarlo con un esfuerzo corto y convulsivo, acompañado por un ruido resoplante, como es usual es su especie, él expulsa el agua de su nariz en gran volumen, alto y perpendicular, en regulares y a veces distantes intervalos; su expulsión produce un continuo rugido, como el tremor agobiante de la válvula de seguridad de una máquina de vapor potente.”



  Según Reynolds, Mocha Dick fue finalmente abatido en 1839, al acudir en auxilio de una hembra, cuyas crías habían sido liquidadas por los balleneros. El viejo cachalote albo dio, según su relato, 100 barriles de aceite junto a una cantidad de ámbar gris. Midió cerca de 24 metros al momento de morir.


 


 Parece ser el texto de Reynolds el que inspiró a Herman Melville su famoso Moby Dick. No hay nada de mediocre o plagiario en tomar un relato de la vida real y novelizarlo, eso hay que decirlo claro. Lo que no queda claro es la razón de cambiar el nombre de “Mocha” a “Moby”. Además de Melville, el relato de Reynolds influyó a otros autores como Allan Poe, Lovecraft y Julio Verne. 


  Los marineros supervivientes del Essex también sintieron la necesidad de dejar sus escritos sobre la ballena blanca. El primer oficial Owen Chase escribió “Narración del más extraordinario y desastroso naufragio del ballenero Essex”, texto al que también se atribuye ser la inspiración principal de Melville. Owen Chase quedó tan marcado por el naufragio que sufrió todo el resto de su vida de dolores de cabeza y pesadillas. En su vejez, llegó incluso a esconder comida en los techos de su casa en Nantucket. El grumete Thomas Nickerson, otro sobreviviente, escribió: La pérdida del barco "Essex" hundido por una ballena y la trágica experiencia de la tripulación sobre botes balleneros”, texto que escribió en su vejez y jamás publicó, siendo rescatado del olvido recién en 1980 por el experto en balleneros de Nantucket Edouard Stackpole, quien, al darse cuenta de su importancia, logró que fuese publicado en 1984 por la Asociación de Historia de Nantucket.


  Pese a la fama que le dio el hundimiento del Essex, no se sabe de otro ballenero hundido por Mocha Dick, a pesar de que evitó ser cazado por años. Su muerte dio fin al mito y, al igual que Alexander Selkirk, su nombre fue eclipsado por su contraparte de ficción, llegando casi a borrarlo de la historia, de no ser por investigadores chilenos, como el profesor, músico y escritor Ismael Parraguez Cabezas, cuyo amor patrio y amor a la verdad lo llevaron a sacar la historia del pozo del olvido.



  No sé al terminar esta nota si Themo Lobos tuvo conocimiento de estos relatos, pero podemos fantasear, quizá imaginando que cada vez que Tato exclamaba “¡a armar la mocha!” se estaba refiriendo a la ballena blanca de Chile. (jejeje). El 15 de Diciembre de 2012, el guionista Francisco Ortega y el dibujante Gonzalo Martínez lanzaron la novela gráfica: Mocha Dick la leyenda de la ballena blanca. Donde además de retornar la historia a su tierra original, homenajean a Coloane, al pueblo mapuche y, cómo no, a Mampato y los balleneros.


  Hoy, que nos parece vivir en un país fome y copión, deberíamos investigar más nuestro pasado para darnos cuenta de que en Chile pasaron muchas cosas. Muchas y grandes cosas, tan grandes como Mocha Dick.

Nelson Monsalves 


11 comentarios:

Sergio Arakaki dijo...

excelente relato amigo Nelson .

hoffmeister dijo...

No tenía idea...mil gracias por la información completísima.

Buscaré la novela a que se refieren.

Nelson dijo...

Gracias Sergio, me alegro que te haya gustado mi modesta crónica.

hoffmeister; si tienes suerte con el relato original de Reynolds, sería un suceso porque creo que es muy pero muy escaso. Igual la historieta chilena está aún disponible.

Nelson dijo...

Profe Mayoneso; un alegrón verlo de nuevo en actividad. Muy bien diagramada la crónica.

Lucho Paredes R. dijo...

excelentes datos y gran aporte... con las viñetas es más entretenido que Wikipedia...

Raúl A. Ugalde Peralta dijo...

Excelente relato. Muchas gracias por la calidad de la información.
Saludos,

Nelson dijo...

Gracias por los elogios, se agradece saber que mi crónica les ha agradado.

SERVANDO dijo...

Me entretuve leyendo esta crónica. También recuerdo una alusión al ballenero Essex en los Apuntes porteños de Lukas.

Nelson dijo...

Servando, hace años que busco en librerías los apuntes porteños de Lukas, que aparte de gran creador era un enamorado de Valparaíso y un hombre cultísimo. No me extraña que haya llegado a sus informados oídos esta historia. Me alegra mucho que mi crónica te haya sido amena.

SERVANDO dijo...

Yo la compré hace un tiempo. Tall vez la vendan en el museo de la Fundación que está en Valpo, en el paseo Gervasoni.

Nelson dijo...

¡Verdad! Se me pasó el año pasado, a ver si este... para cuando amainen estos fríos caballos.